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10.12.14

una ficción es la memoria


*por un olvido que me hizo ruborizar
un olvido encubre lo que incrustado
se disimula cotidianamente bajo el abrigo
para vivir 

a riesgo de infección de la pulpa 
excretada por los orificios de la piel

un olvido es un espacio en blanco unido
al interior apenas por una grafía 
a, c, d, o g

vivirlo es estar rodeada de blancos
en degradación infinita

significados que son afectos que comunican
a través de una variación
de calor

vivirlo es a veces quedarse frío...

19.3.14

d e s p e g a r

i

una cara resplandece en la oscuridad
una cara iluminada desde su ángulo inferior
d/escribiendo una verdad que no está en lo pasado
ni en lo hecho ni en lo dicho o lo vivido 

la multiplicidad de significados irreductibles
en el texto por/venir

ii

Veo tus alas transparentes
y tus altos suspiros
revoloteo de dos insectos
en cortejo hacia la luz


11.4.13

Al encuentro con la tormenta de nieve

Al encuentro con la tormenta de nieve, ¿te diste cuenta de que tu corazón es como tierra negra que permanece caliente debajo de ese cuerpo frío? Andando solo por ese camino que se borra, ¿te dejaste llevar? Al encuentro con la noche, en medio de la arena blanca, las estrellas incrustadas entre ramas secas, ¿tu mirada se centró en su luz? Entre el sigilo de la noche, ¿tú propio silencio no perforó tu mente? Al encuetnro con tu corazón oscuro, ¿pensaste en volver, en hundirte? ¿Recordaste una mamañana de luz en diagonal aterrizando blandamente sobre el pavimento, los arbustos reverdecidos, los pájaros saltando, saltando en las calles de piedra? ¿Recordaste una montaña azul a lo lejos, los surcos grises del tiempo, un arcoiris? Andando enlodado, con los dedos de los pies entumecidos ¿te encontraste contigo, con ese corazón latiendo bajo la nieve? Bajo estrellas punzantes, bajo siluetas negras de extendidas cadenas rocosas, ¿pensaste en que tus padres, cuando te daban dinero, te prestaban el coche, pensaban que no te irías? Esto creció, se llenó de centros comerciales, por la vía rápida se movía tu camioneta. Luego no te encontramos. Dime qué te encotnró en tu viaje rumbo al linde del mundo, decepcionado porque un paso más constituía ya el regreso.

Este lugar era otro lugar,

misma ciudad, pero las casas más altas. Muros muy blancos. Árboles, también elevados, sacudían en sus copas hojitas verde limón, verde oscuro. En calles solas, sin autos, tú y yo. Acuardábamos por un café frente a un negocio con ventana a la calle. Era un mediodía nocturno. Todas las rejas de las cocheras estaban abiertas. Pasaba el tiempo, nos volvíamos ciegos. No había lámparas mercuriales. Lo de arriba se tornó morado; todos los árboles, una sola estampa oscura. Sentimos frío en el porche de una casa, era casi media noche ahora. Pláticabamos. Nos metíamos a dormir.

9.10.12

Quizá la tierra compacta, la negrura porosa espere

continúo hurgando esa otra densidad donde no abrí caminos
Vastedad, sueño de fundación.
La vida de una hormiga es ventajosa hasta que se caen los techos
y una línea genealógica se borra y aparece otra no muy lejos de aquí.
Abatida, por no tener idioma
para escuchar lo que los muebles dicen, de lo que hablan las plantas, el bisbiseo de la cama
esta noche en que los sentí mirarme
mientras que ninguna voz devuelve el espacio al tiempo soy yo quien retrocede
endurece
reduce sus movimientos a un temblor de raíz
no hay escuchar, hay un dejar de moverse,
restar el ruido personal del mensaje:
el instante-infante que roba, cuando ella cierra los ojos, el secreto de la madre-noche que lo mece;
lo asume, le hace ponerse en pie, ser en dos pasos un hombre,
facultad para desenvolver lo circular, tornarlo camino largo.
Así yo, no me estoy quieta del todo, me preparo, hurto.
Así yo, no me estoy quieta del todo, me preparo. Hurto. Abandono.
Yo comparto con la reina atrapada, la eficaz agonizante, estos respiros muy breves
de músculos empleando su resistencia en no reaccionar, en no hacerse los fuertes
cuesta cada pensamiento generado y retenido y devuelto a su sitio que no —por la noche— se me salgan los ojos y rueden
mientras aguanto sobre los huesos de mis hombros diez veces mi peso repartido en diminutos seres.
Soy el héroe, soy la espora valiente que transporta a la familia quieta, cobarde, que no arriesgaría.
Y las batallas a su favor son para eso tan frágiles que en ocasiones muere prematuro
Abatida, por vivir con el sueño de una ciudad jamás fundada
que se desarrolla en mí que es mi hogar fantasma
al que llamo sin poder entrar mientras mis familiares se calientan las manos al fuego
(temblor de raíz: roca que no rodea).
también me ven, ven lo que nos separa
no abren, se aprietan unos contra otros, se protegen de mí,
del espíritu que ronda adentro de sí mismo
los seres imaginarios a quien quiere entregar su vida.

8.8.12

 En la primavera de 2011 los colores duraron un par de semanas, el resto fue calcinación y polvo.

19.4.12

Todo, a final de cuentas, es del reino de los insectos. Pero, mejor que ver el cruel y desfigurado proceso, sería llegar cuando ya todo fuera de nuevo tierra blanda, lodo y cochinillas, yerba y heces, gusanos, moscas. El cráneo volverá a ser un mineral: papiro de los dioses donde se escribirán los giros de la Tierra. El sol será este sol. El aire se habrá despejado de inmundicia...

21.3.12

"Mi vicio son las formas breves"

lo que nace de cruzarme de piernas, poner el codo en la rodilla, la mano en el mentón; imaginar con qué completar tus frases
lo que se murió cuando dijiste que escribir no era fácil, de hecho nada fácil, en 60 años te ha parecido cada vez más difícil, imposible

pero eres tú, tu sillón, el sol de la tarde, el libro que veloz velero amplía sus páginas
pero es este viaje en el tiempo, tu camaradería con fantasmas y pterodáctilos
tu vicio son las formas breves
tu esposa quiere ser como tú
(no tener ella que trabajar)

cuando GH anda en la calle las palabras caen refrescantes y tupidas, como lluvia en verano humedecen la ciudad y arrasan con lo que no estaba asido. Termina siempre todo muy mal deshidratado, sin dinero para el taxi

cuando CA anda en la calle se hace pasar por arredondo carlos caminando hacia atrás

cuando Z anda en la calle los rateros ven un árbol un parquímetro una toma de agua, siguen acechando

cuando R camina por el parque sus talones nunca rozan el suelo

cuando A sube las escaleras del metro los policías acercan la mano a su arma

A hurta adoquines. Z hace la fila en el súper. R es niebla de Mitras Centro.

P olvidó ya. Su cama era profundo océano. Las noches leche. El viento limón. El cielo un anuncio y decorado de estrellas indistintas parecidas a smog. El cerro territorio en declive.

J, a ti te hubiera gustado no estar mirando para otro lado en 06 07 08 09. Te hubiera gustado subirte al taxi conmigo en 09 08 07 06. Desorientados.

sin dinero.

cuando GH anda en la calle las palabras, las formas breves, son centavos tirados que él observa, sopesa, muerde y se echa al bolsillo.

con ellas en una servilleta en un ticket paga la cuenta
(menos en Sanborns)

16.2.12

Dónde está el que nos enseñó a medir los grados con las manos, los lejos con los dedos. Nunca creímos que sólo paseaba, cuando iba y venía también contábamos pasos. Y decíamos: treinta metros, cincuenta metros. Hey, un día fueron tantos que desapareció con el sol. Y duramos toda la noche recostados bajo el cielo atacado de estrellas, con un hueco negro donde no estaba la luna. Tiesos de frío, muy juntos. Los demás se acurrucaron, sólo yo persistí buscando guerreros. Las estrellas no son como las nubes, no se dispersan, no se separan. Avanzan todas juntas rumbo al oeste.

17.10.11

En el dormitorio reposan:

la mirada del sol que abre y cierra los párpados de su millón de ojos
el aroma del limón que se respira a sí mismo bien hondo y exhala
el minutero que sueña sin per der el pul so
mientras que se observan entre sí: la cama distendida, la mesita con lámpara, el tocador sobre el que se entretiene 
el espejo con sus juegos

3.10.11

este lugar era otro lugar

Misma ciudad, pero las casas más altas. Casi todos los muros muy blancos. Los árboles, también elevados, sacudían en sus copas hojitas por un lado verde limón, por el otro lado verde oscuro. Las calles solas, no había autos. En un restaurant, aguardábamos por el café. Las rejas de las casas estaban abiertas. Era un mediodía nocturno. Conforme iba cayendo la noche, nos quedábamos ciegos. No había lámparas mercuriales. En el interior de las casas, apenas un fulgor que provenía ni más ni menos que del calor de hogar. Ante la negra noche, de nubes moradas, los altos árboles sacudían sus oscuras ramas. Y tú y yo sentíamos frío, afuera en el porche. Era casi media noche, nos retiramos a dormir...

8.9.11

"Todo en el mundo empezó con un sí."

Clarice Lispector, La pasión según G. H.

Sí, creo en los nombres de los gusanos.
Sí, creo en sus destinos individuales.
Sí, creo en sus afectos:

los míos son de esa naturaleza
cenagosa y primaria.

4.4.11

dos pájaros cantan de noche
viven en dos árboles de ánimos caídos
que apoyan sus ramas en los techos de los autos
y sueltan espinas en los parabrisas

nadie avanza en la calle anaranjada
en el pavimento, hojas secas y semillas
como si lloviera, se dibujan en el piso
las oscuras fachadas de las casas 

todas esas puertas y ventanas clausuradas
no se dice, pero es bien conocido
que aquí el sueño es lo último que es de cada quien

dura lo que la noche o es más largo
y se dejan sueltos los rabiosos perros del día encadenados